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Historia


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03 de agosto de 1498

 

Avistamiento de Venezuela por la flota de Cristóbal Colón

   Luego de su segundo viaje (que duró tres años 1493-1496, en los que descubrió la Dominicana, San Juan de Puerto Rico y otras Antillas), Colón permaneció dos años inactivo en España, y el 30 de mayo de 1498, desde Sanlúcar, inicia su tercer viaje de exploración para la corona española. Con seis naves, pasó por Porto Santo y Madeira. Desde La Gomera envió tres naves con víveres hacia la La Española (hoy Haití y República Dominicana), mientras seguía rumbo a las islas de Cabo Verde, para de allí, por la línea ecuatorial, tomar rumbo suroeste. El 1° de agosto vio al sur la Tierra Firme y el 3 de Agosto estaba frente a Paria (costas venezolanas), a la que nombró "Isla de Gracia", pensando sin duda, que estaba frente a una isla. El 4 de agosto se acerca a las tierras norteñas de su primera visión - Paria - y es cuando le sorprende el encuentro de las corrientes del Orinoco con el Océano. Durante este lapso, al recorrer toda la costa buscando una salida al mar abierto, es cuando descubre las islas de Margarita, Coche y Cubagua, aunque no baja en ninguna de ellas. Se puede decir que Paria produjo en Colón diversas sensaciones: allí vio a los indios con collares de perlas, y por el caudal de las aguas que penetraban en el mar, adquirió conciencia de que estaba frente a una gran masa de tierra firme la cual identificó ya como la Tierra de Gracia en la que se encontraría El Paraíso Terrenal, según escribió en su Diario. Era diciembre de 1498.

   El tercer viaje de Colón cierra el ciclo de viajes de "descubrimiento"; es decir, aquellos que con carácter exploratorio, y por deseo de descubrir, se llevan a cabo para alcanzar las tierras del oriente de Asia. Al finalizar el siglo XV, quedaba establecida de manera definitiva, la existencia de tierras sobre la orilla occidental del océano. Por tanto, a partir de este momento las expediciones que se realizan en el continente americano, recibirán el nombre de viajes de comprobación, ya que, tienden de una u otra manera, a comprobar las noticias señaladas por los navegantes de la última década del siglo XV. Como parte de estas nuevas incursiones de tipo "comprobatorio" tenemos que entre los años 1499 y 1500 Alonso de Ojeda, Américo Vespuccio y Juan de la Cosa recorrieron las costas venezolanas, colombianas y panameñas. En el primer viaje de Ojeda (mayo-septiembre de 1499), recorrió las costas de Tierra Firme, desde Paria hasta el Lago de Coquivacoa. Posteriormente, navegó hacia Trinidad, y de allí continuó por Paria, Araya y Margarita; siguiendo luego por la costa de Cumaná, Cabo Codera, Chichiriviche, La Vela de Coro, el Cabo de San Román (Paraguaná) y la isla de Curazao (Los Gigantes). En este viaje, Américo Vespuccio quien acompañaba a Ojeda, al ver los palafitos de Coquivacoa, se dice que recordó a Venecia y por tanto llamó a estos predios Venezuela o Pequeña Venecia.

   En cuanto a los aborígenes que ocuparon el territorio que hoy corresponde a Venezuela, debemos resaltar que estos se encontraban en estadios diferentes de desarrollo socio-cultural, por lo que tenían distintas maneras de apreciar la naturaleza, y por ende, diversos modos de organizarse, de alimentarse y de vivir. En términos generales, los indígenas en el momento del descubrimiento, pertenecían a tres grupos lingüísticos, relacionados con diferentes etnias y familias. Los timotocuicas, asentados en Los Andes venezolanos; los caribes, extendidos sobre toda la costa, valles interiores y aun en los Llanos y la Guayana, y por último los arawacos, que como los caribes estaban diseminados por todo el territorio.

   Los timotocuicas cultivaban tubérculos como la papa y el maíz. Asimismo, construyeron diques para retener el agua de los ríos y de las lluvias, que luego conducían por medio de acequias a los campos de cultivo construidos en las pendientes en forma de terrazas. Conocieron la domesticación de aves, elaboraban chimó, hacían esteras de fibras vegetales y hasta edificaciones de piedra. Seguramente dominaron el hilado y además de los conucos-pequeño espacio para la producción agraria a escala familiar-en algún momento experimentaron formas de cooperación entre familias próximas, cuando las tareas exigían mayores esfuerzos. Por su parte, los caribes quienes se asentaron en diferentes espacios de todo el territorio venezolano (en las cercanías del Lago de Maracaibo y en las estribaciones de la cordillera andina en la región Unare-Paria, en los llanos orientales y en los valles de la región central), se encontraban concentrados en poblados, en los que aparte de las viviendas, había templos, almacenes y otras edificaciones. Entre los elementos materiales de la cultura caribe estaban el tejido de algodón y la cerámica. La familia arawac ocupaba la parte occidental de Venezuela, y entre sus familias más importantes se encontraban los caquetíos, achaguas, beyotes, jiraharas y ayamanes. Estos grupos se asentaron especialmente en los territorios que hoy pertenecen a los estados Falcón, Lara, Yaracuy, Barinas y Apure. Conocieron la agricultura con riego, sin dejar de practicar la caza, la pesca y la recolección. Algunas familias permanecieron nómadas, aunque otras se hicieron sedentarias.

   En conjunto, los cálculos de diferentes autores establecen que en el siglo XVI, unos 400 mil pobladores indígenas ocupaban el territorio de lo que denominamos Venezuela. Es importante señalar que este número se fue reduciendo a medida que se fue desarrollando el proceso de conquista y dominación de la Tierra Firme, el cual se caracterizó entre otras cosas por el sometimiento a la esclavitud de los diferentes grupos aborígenes; lo que en definitiva derivó en su casi total exterminio y que por otra parte sigue siendo uno de los aspectos más oscuros de un hecho tan trascendental como el Descubrimiento de América.

 


Copyleft © 2004 Rafael José Jiménez

Actualización:  25/10/2004 05:34 p.m.